| Buenos Aires, 27 de agosto de 2008 - 16:47 hs. Última actualización 17:04
Recital en La Trastienda Un Fito Páez brillante homenajeó a Charly En un ambiente íntimo, el rosarino tocó solo el piano antes 700 espectadores. Se sumó a la idea de tirarle buena onda a García y tocó tres temas de él. Y repasó temas de toda su carrera. Mirá los videos con los mejor.
  Fito, en una noche iluminada. (EFE) Eran las 21.15 y Fito Páez salió a escena en La Trastienda vestido impecablemente con traje, camisa y corbata negros. En el lugar sólo había 700 personas, todas muy cerca del piano que el rosarino iba a tocar sin acompañantes.
En la cabeza de cada espectador flotaba lo mismo: "Tiene que sumarse al homenaje a Charly". Y así fue. Apenas entró Fito dijo: "Me llegó el mail de una amiga así que abramos las puertas y vamos a tocar una de Charly".
Pero no fue un tema. Fueron tres. Arrancó con Peperina (de Serú Girán), luego Tuve tu amor y Llorando en el espejo (también de Serú). Un lindo homenaje para García, con quien Páez arrancó su carrera en Buenos Aires como tecladista.
La intimidad del recital, con la gente tan cerca del artista, hizo que la emoción fuera intensa desde la primera canción propia, la bella 11 y 6 (de Giros- 1985).
Luego llegarían Eso que llevás ahí (de El mundo cabe en una canción) y Sofi fue una nena de papá (del reciente Rodolfo). A veces parecía que Fito iba decidiendo sobre la marcha las canciones que iba haciendo, y es posible que haya habido algo de eso.
Páez tuvo la enorme generosidad de invitar a tres invitados por separado y tocar temas de ellos. Con Carlos Bandera hizo además B-Ode y Evelyn (de Tercer Mundo).
Después tocó con Coqui de Bernardis, viejo compinche de Rosario y con Pablo Dacal, a quien elogió como parte de una nueva movida que el rosarino ve en Buenos Aires. Con el lungo cantante, tocó El muelle de las brumas.
Tras la actuación de Dacal llegó un gran momento del show con Polaroid de locura ordinaria, gran tema de Ey!, dedicado al "viejo Bukowski" y más tarde Ciudad de pobres corazones, esa canción arrasadora, que Fito tocó en guitarra eléctrica junto a Coqui. Para salir del drama de Ciudad
, nada mejor que A rodar mi vida, hitazo que cierra El amor después del amor.
Luego de un breve lapso, llegaron los bises, con Fito cambiado con una remera negra estampada con la cara de Geroge Harrison y jeans. Entonces cantó Yo vengo a ofrecer mi corazón a capella, ante el más absoluto silencio del público.
Para el final quedarían otros hits del rosarino, como Brillante sobre el mic, Carabelas nada, Tema de Piluso y el cierre luminoso con Mariposa Tecknicolor. Fue el final de una noche inolvidable, en la que Fito brilló y dejó flotando la incógnita de si algún día podremos ver a Charly así de lúcido. No perdamos las esperanzas.
Terra
/ Víctor Pombinho.
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