Buenos Aires, 10 de abril de 2005 - 15:34 hs. Última actualización 16:17
En el Bernabéu El Real ganó el clásico y enciende el torneo En un partido vibrante, venció 4-2 al Barcelona y acorta a seis puntos la diferencia con el líder del campeonato. Zidane desató la alegría merengue a los 7 minutos del primer tiempo. Ronaldo, Raúl y Owen completaron el festejo. Para los catalanes, descontaron Eto'o y Ronaldinho.
El técnico Vanderlei Luxemburgo salió reforzado este domingo de su apuesta táctica, el Real Madrid hundió al contragolpe al Barcelona, como ya habían hecho este año el Chelsea y el Betis, y con inteligencia sacó todos los defectos de un líder, que saca ya sólo seis puntos a su eterno rival a falta de siete jornadas para el final de la Liga.El Madrid fue práctico, directo y resultadista. Fue al grano. Sin rodeos. Sin filigranas. Leyó por fin bien un partido. En el fútbol el objetivo es ganar. No jugar para la galería, algo a lo que el Real Madrid se mantiene abonado en los últimos tiempos.
El partido resultó electrizante. Mal para el Barcelona, muy 'blandito' en defensa, en especial por arriba, una alternativa poco empleada por el Real Madrid para ganar sus partidos. A los veinte minutos, Zidane y Ronaldo parecía que habían resuelto el envite. Dos cabezazos, dos goles.
Luxemburgo se la jugó con una revolución en su once. Justo en el día clave de la temporada, sentó a Figo en el banquillo, apostó por una línea de cuatro, Gravesen por delante de la zaga, con tres -Beckham, Zidane y Raúl- guardando las espaldas a Ronaldo y a Owen arriba.
Era un equipo muy ofensivo que le fue bien al Madrid con unos veinte minutos admirables. Sin embargo, el Barcelona comenzó a despertar de la siesta y se dedicó especialmente a tirar el juego a la banda de Roberto Carlos, la zona más damnificada por este arreón valiente de Luxemburgo.
Allí, Giuly pudo dar más guerra. Aquello fue un coladero. Entró cuando quiso, aprovechando la salida del balón que le daba Iniesta o Belletti, pero le faltó definición al francés. Porque el Barcelona sí pisó el área. Por el otro costado, eso sí, Ronaldinho anduvo peleado con Míchel Salgado en un cuerpo a cuerpo donde salió airoso habitualmente el lateral gallego.
Era un día para Samuel Eto'o. Comedido toda la semana, modélico en sus declaraciones en vísperas de llegar al Bernabéu, Eto'o tenía que aparecer. Y apareció. En un slalom, 'marca de la casa', el camerunés se echó el equipo a la espalda y con su punta de velocidad destrozó la cintura a todo el personal defensivo del Madrid y clavó a la media hora el balón en el portal de Iker.
Había comenzado accidentado la tarde. En un choque entre Puyol y Raúl, el siete blanco se llevó la peor parte. Le dieron varios puntos de sutura en el rostro. Raúl tiró del equipo y se fue al descanso con un gol en su zurrón, un tanto que alivió al Madrid de una media hora de buen fútbol azulgrana, al que sólo le faltó mayor agresividad arriba para lograr el empate. El 3-1 daba aire al Madrid al marcharse a la caseta.
El Madrid tocó y corrió. No trasladó el balón. Había visto en la tele como el Chelsea, con Lampard y Gudjhonsen, y el Betis, con Oliveira y Joaquín, le habían pintado la cara al líder de la Liga española a la contra y hoy tenían un plan. Bien es cierto que el resultado se le puso de cara enseguida. Pero así fue más fácil. Ronaldo se echó más al costado y cada vez que Gravesen, generoso siempre en el derroche físico, levantaba la cabeza siempre encontró al espacio abierto bien Ronaldo bien a Owen.En el segundo tramo, el partido estuvo roto tácticamente. Fue de ida y vuelta. Con el Madrid muy enchufado, con Gravesen enorme, Beckham recuperado para el fútbol veloz, Raúl dando pausa y atrás Helguera, repleto de carácter.
Luxe lo tenía claro. Gravesen y Beckham eran los que tenían que buscar a Owen. Era esperanza, la bala que tenía en el cargador Luxe. Por eso dejó a Figo en el banquillo. También eso le salió bien y Owen tuvo su gol, a su estilo, a correr y a cruzar el balón a Víctor Valdés.
De esta forma, su tridente -Ronaldo, Raúl y Owen-, cumplía. Todos marcaron. El Barcelona está en la cima. Eso es por algo. Siempre miró al frente.
Iniesta, que debutaba en el Bernabéu, no se arrugó nunca, pero el Barcelona no se encontró a gusto. Ronaldinho apareció cuando Salgado le dejó en paz. Sólo en un libre directo pudo sacar su talento y puso el 4-2. A última hora, Iker le sacó otro balón. Es curioso, pero también Ronaldinho apareció el año pasado en el Bernabéu en el último tramo.En cualquier caso, no fue nunca el día del Barcelona. Hasta Samuel Eto'o, el nombre del momento, se fue lesionado en camilla a los 76 minutos. Tuvo el gran clásico, emoción, tensión, intensidad, pero sobre todo deja una lectura y es que a Luxemburgo le salió bien su estrategia. Puede presumir, al menos una semana. El Real Madrid, con su victoria, anima una Liga, que caminaba sin emoción hasta la fecha ante el insultante dominio azulgrana. Al Madrid sólo le faltó para rematar la faena superar su diferencia de goles particular.
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