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10 características Lo que hay que saber antes de comprar una webcam Las webcams ganaron mucha popularidad, en parte gracias a la banda ancha y a una mejora en la velocidad de conexión. También apoyadas por el auge de la fotografía digital, estas minicámaras se convirtieron en poco tiempo en un periférico cada vez más común al lado de la PC.
Presentando una variedad de catálogo que si bien siempre es beneficiosa para el consumidor (la competencia hace milagros a la hora de bajar precios), puede llevar a confusiones y a realizar una compra que no satisfaga al usuario.
Detrás de diseños de lo más rebuscados y parámetros que no siempre son presentados de la manera más clara, hay toda una serie de conceptos que hay que tener en claro para que la webcam que finalmente se lleve a casa, sea exactamente lo que se está buscando y no se gaste ni un peso más.
En este informe se presentan -en 10 sencillos puntos-, qué es lo que hay que mirar en la caja o preguntar al vendedor para tener toda la información necesaria sobre este tipo de dispositivos. 1. Resolución
Tenemos el ancho de banda necesario, así que lo que queremos es que nos vean bien. Y para ello necesitamos una buena resolución. Lo que antes era un estándar, 320 x 240 pixeles, ha pasado a la historia, y ahora la resolución máxima de transmisión para la mayoría de webcams de gama media /alta es de 640 x 480.
Pero eso sólo es la mitad de la ecuación. La otra mitad es conseguir que la imagen se transmita lo suficientemente rápido, y para ello necesitaremos que la cámara, si dispone de suficiente ancho de banda, sea capaz de generar hasta 30 fotogramas por segundo, que conseguiremos en conexiones a través de una red local, pudiendo esperar de 10 a 15 mediante ADSL o de 1 a 5 mediante modem dial up.
También hay que tener en cuenta que muchas cámaras prometen "hasta 640 x 480 píxeles", pero en realidad sólo los consiguen mediante interpolación, lo cual hace que su resolución real máxima sea inferior. Así, es conveniente fijarse en la resolución real y el número de fotogramas por segundo a cada resolución. 2. Conexión
Aunque cuando nos fijamos en la velocidad de transmisión sólo tenemos en cuenta la velocidad de la conexión a Internet, lo cierto es que hay otro cuello de botella que hay que considerar: la conexión de la webcam a la computadora.
Cuando miremos las especificaciones técnicas de la cámara, comprobemos el tipo de conexión: puede ser USB 1.1 o USB 2.0. Aunque la mayoría de las cámaras que ofrecen una resolución elevada ya cuentan con conexión 2.0 (más rápida, hasta 480 Mbps), podemos encontrarnos con algunas que todavía no están adaptadas a esta conexión. 3. Óptica
Si bien no podemos esperar que la óptica sea de alta calidad, sí que hay que mirar si la cámara tiene un anillo de enfoque para poder utilizarla a diferentes distancias, o si cuenta con un iris automático o manual, que se encarga de adaptar la webcam a diferentes situaciones lumínicas.
Si hay una cámara de muestra en el negocio, es conveniente situarse a diferentes distancias para comprobar la diferencia de calidad en la imagen y la posibilidad de enfocar la imagen. 4. Micrófono
Fundamental a la hora de completar una verdadera experiencia multimedia. Para ello, podemos optar por un micrófono independiente, o si queremos ahorrar espacio y cables, buscar una webcam que tenga micrófono integrado. Si bien la calidad del sonido no será especialmente buena, sí que nos permitirá comunicarnos con nuestro interlocutor sin problemas.5. Diseño
¿Diseño? ¿Será el que más me guste, no? Lo cierto es que de todas las formas disponibles en el mercado, hay pocas que sean realmente útiles.
Para elegir el diseño más adecuado para nuestra webcam, hay que tener en cuenta dónde la vamos a ubicar. Normalmente el mejor lugar es encima del monitor, ya que de esta manera, cuando miramos la ventana de video donde aparece nuestro interlocutor estamos mirando casi directamente a la cámara, teniendo así una conversación más natural, simulando estar cara a cara.
Sin embargo, muchas webcams están todavía pensadas para monitores de tubo, con amplias bases que necesitan ser apoyadas en superficies planas. Superficies que no tenemos, por ejemplo, si disponemos de un monitor TFT o plano.
Ya existen modelos para casos más extremos, como webcams para portátiles con pinzas adaptables a las finas pantallas de estas computadoras. En todo caso, hay que comprobar que la cámara tenga una base acorde con el lugar donde la queremos apoyar, así como la posibilidad de orientarla en diferentes direcciones mediante algún tipo de articulación.
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