Stuart Meloy, un cirujano en el centro "Piedmont Anaesthesia and Pain Consulants" de Carolina del Norte, en Estados Unidos, descubrió el mecanismo mientras operaba a una mujer en la espina dorsal para aliviarle el dolor.
La intervención quirúrgica implicaba la aplicación de unos electrodos en la espina dorsal y el uso de impulsos eléctricos para modificar la sensación de dolor en la enferma.
Según declaró el médico a la revista, "estaba colocándole los electrodos y de repente la mujer empezó a proferir unas enfáticas exclamaciones".
"Le pregunté qué pasaba y me contestó: 'va a tener que enseñarle a mi marido cómo se hace eso'", dijo Meloy.
El implante, del tamaño de un paquete de cigarrillos, sólo está concebido en principio para casos de mujeres con graves dificultades para alcanzar el orgasmo.