Si el problema es la ansiedad, muchos médicos suelen recetar tranquilizantes, una opción que puede resultar contraproducente, dado que esos medicamentos pueden retrasar el orgasmo.
Según Jim Pfaus, especialista en la neurobiología del comportamiento sexual en la Universidad Concordia de Montreal (Canadá), "muchas mujeres confunden el estado de excitación sexual, con una aceleración del ritmo cardíaco, manos sudorosas y un estado nervioso, con el miedo. Eso les hace perder el hilo".
Según Pfaus, dado que muchas mujeres están dispuestas a someterse a operaciones muy dolorosas para agrandar sus pechos, la demanda potencial del artefacto para generar orgasmos es muy amplia.
La terapeuta psicosexual Julia Cole, del servicio de asesoramiento a parejas "Relate", se mostró más cauta y puntualizó que el implante "puede ayudar a algunas, pero también tendrían que tratar de descubrir y atajar las causas del problema".