Buenos Aires, 4 de diciembre de 2007 - 16:13 hs. Última actualización 16:21
El calvario de Mariela La odontóloga fue estrangulada y apuñalada 7 veces La dentista Mariela Frydman recibió una terrible golpiza antes de sufrir un intento de asfixia para luego ser acuchillada en siete oportunidades, en su departamento del barrio porteño de Núñez. La mujer recibió puñaladas hechas con un cuchillo de cocina, que le projeron cortes en el cuello, la cara, una axila y el antebrazo. Radiografía del horror.
La odontóloga Mariela Frydman fue asesinada de siete puñaladas, pero además la golpearon en la cara y en la cabeza e intentaron asfixiarla, según reveló la autopsia.
Esta multiplicidad de métodos para concretar el homicidio, denominado por los expertos en criminalística como "overkill", puede permitirle a los investigadores trazar un perfil del asesino.
De acuerdo a las fojas del expediente, los médicos forenses oncluyeron que la causa de la muerte de la odontóloga fueron tres de las siete puñaladas que le aplicaron con un cuchillo del tipo "Tramontina" con mango negro, encontrado partido en la escena del crimen.
De las siete lesiones con arma blanca, las tres mortales fueron dos en la cara anterior del cuello y la tercera en el lateral del hemitórax izquierdo, debajo del pliegue axilar.
Las otras cuatro puñaladas, no mortales, las recibió en el antebrazo derecho (lesión de defensa), en el lado derecho del rostro y dos más en el cuello.
Los investigadores también determinaron que previo a las puñaladas, el asesino mantuvo una fuerte pelea con la víctima "golpeándola en la cabeza o bien chocándola contra un elemento contundente de superficie dura y bordes romos, mediante lo cual le produjo lesiones contusas en la cabeza y en la cara".
Según los forenses, esos golpes "habrían tenido entidad para provocarle la pérdida parcial o total del conocimiento".
Además, el asesino "habría intentado maniobras compresivas asfícticas de tipo mecánico, produciendo en el cuello de la víctima equimosis y fractura del primer anillo traqueal".
Respecto al hallazgo del cadáver en la bañera, los investigadores determinaron que el asesino arrancó el cable de un velador para sujetarle las manos a Frydman y que, a su vez, sus manos y pies también estaban atados con el cinto de una bata de toalla que estaba anudado a una de las canillas.
La víctima también tenía una mordaza en la boca que le fue quitada cuando su padre la encontró muerta y ensangrentada en la
bañera.
Télam
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