La Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Betharram prohibió al cura africano Gilbert Koffi Kouman oficiar misas y predicar en público, ante su rechazo de trasladarse a una parroquia de la localidad santiagueña de Monte Quemado.
Para los superiores del cura declarado en rebeldía, que oficia misas en una bailanta de la capital provincial "los fieles católicos que asisten a estas celebraciones lo hacen en forma ilícita y en los casos de los sacramentos de la confesión sería inválido y del matrimonio, nulo".
"El padre Gilbert no puede celebrar la santa misa con asistencia de fieles, es decir en público, ni administrar los Sacramentos, tampoco predicar la Palabra de Dios, y participar en los medios de comunicación social en cuestión de doctrina cristiana", señaló una carta enviada por la congregación al obispo santiagueño Francisco Polti.
En tanto, el cura africano oriundo de Costa de Marfil, quien rechazó un traslado de su iglesia a la localidad de Nueva Esperanza, distante a 250 kilómetros al norte de la capital provincial, señaló que proseguirá oficiando las multitudinarias misas en las instalaciones de una "bailanta" de la capital santiagueña.
"Soy libre para ver la necesidad de la gente y si tengo que desobedecer para hacer bien a la gente lo voy a hacer, porque nadie me obligó a tomar los votos, que no son de esclavitud y que tampoco quitan la dignidad de las personas", señaló Gilbert Kouman en una de sus recientes y multitudinarias misas.
Las misas con el ritual de la imposición de manos, en el que cientos de fieles se quiebran y quedan inmovilizados y en algunos casos sufren desmayos por varios minutos, se realizan bajo un viejo tinglado en el que habitualmente se organizan bailantas, en el estadio del Club Comercio Central Unidos.
El sacerdote de 42 años, dijo que "así como Jesús realizó su misión, yo voy a continuar con mi misión, sin autorización ni permiso, porque mi deseo es trabajar en Santiago del Estero, donde la gente me necesita".
La última misa que el cura pudo dar en la parroquia San Roque fue para Pascuas, aunque tras la decisión de su traslado Gilbert siguió dando misas en su precaria casa del barrio Aeropuerto, facilitada por uno de sus fieles seguidores.
Terra
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