Una joven madre de 27 años pesa apenas 28 kilos, es celíaca, está desnutrida y descalcificada, sufrió la amputación de un brazo y pide que algún médico la atienda en su casa, en la ciudad mendocina de Phillips, a unos 40 kilómetros de la capital provincial.
Se trata de María Rosa Rodríguez, quien, a consecuencia de su estado, prácticamente no puede moverse, y vive con su esposo y su hijo de cuatro años.
"Fui una mujer sana hasta que tuve a David -su hijo-. Dicen que el bebé me sacó toda la reserva que tenía mi cuerpo. Comencé a descalcificarme y mis huesos se empezaron a quebrar por nada", señaló la joven madre, en declaraciones al diario Uno de esta ciudad.
Según explicó, hasta el parto era una chica "joven y fuerte" que trabajaba en la finca junto a su marido, pero después del nacimiento de su hijo, su físico se derrumbó.
Estuvo internada innumerables veces, primero en el Hospital Saporiti, en Rivadavia, y luego en el Perrupato, en San Martín.
"En el Saporiti me amputaron el brazo izquierdo por una infección que se transformó en gangrena", señaló la joven mujer.
La última internación fue en el Hospital Perrupato. "Me internaron en octubre del año pasado y me dieron el alta en junio de este año. Pedí que me dejaran volver a casa. Mi hijo me necesitaba a mí y también a mi marido, que se pasaba los días completos cuidándome en el hospital".
Según contó, desde julio y hasta ayer, María Rosa no ha recibido ningún tipo de atención médica. "Yo no la puedo mover. Sus huesitos están muy débiles y pueden quebrarse", señaló su madre, Susana, de 45 años.
Una asistente social de la Municipalidad de Junín visitó periódicamente a la familia, y el 4 de julio, la profesional elevó un informe solicitando atención médica domiciliara para la chica.
A fines de septiembre, "sin que se haya obtenido ninguna respuesta", la asistente reiteró la urgente solicitud y tampoco fue escuchada, de acuerdo con lo indicado por el diario.
Según la familia, la joven "sufre descalcificación y tiene un problema de tiroides".
Además, un informe que tiene casi cuatro años dice que, después del parto, María Rosa sufrió anorexia nerviosa, una patología no voluntaria que hace que el paciente no retenga los alimentos.
"Se alimenta bien. El problema es que no tenemos un ingreso de dinero suficiente para comprar todo lo que necesita. A veces tenemos que elegir entre comprarle los pañales o los remedios", señaló Susana, haciendo referencia a los complejos nutricionales recetados, que tienen un costo de 120 pesos por unidad.
"Lo único que pido es que no me internen nuevamente. Quiero estar en casa y tratar de recuperarme aquí", señaló la joven madre.Norma Salas, la madre de María Rosa, pide a quien pueda colaborar, sábanas para su hija. Para contactarla: (02623) 156 53 581. El departamento de Acción Social de la Municipalidad de Junín también está disponible para recepción de ayuda: (02623) 492050/ 492191.
Terra
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