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| | Buenos Aires, 13 de diciembre de 2007 - 10:39 hs. Última actualización 15:14
Francia La primera sonrisa de la mujer con trasplante de cara Durante la cirugía, Isabelle recibió la parte inferior de la cara de una donante de órganos de 46 años que había fallecido por muerte cerebral. Un triángulo con nariz, boca y mentón destinado a restituir lo que el ataque de un perro había desfigurado. Foto y video.
A los seis meses de convertirse en la primera persona del mundo en recibir un trasplante de cara, la francesa Isabelle Dinoire había recuperado las sensaciones de calor y frío en su rostro.
A los 10 meses ya podía cerrar normalmente la boca, y dos más tarde comía y bebía sin problemas. Ahora, al cabo de un año y medio de aquella operación pionera, Isabelle recuperó plenamente su sonrisa.
La mujer francesa dijo estar "muy satisfecha" con el resultado estético de la intervención, informaron hoy los médicos que la trataron.
De acuerdo con lo publicado, el nuevo rostro volvió a tener sensibilidad al contacto físico, así como a estímulos fríos o calientes.
"La aceptación psicológica del rostro donado mejoró a medida que su función mejoraba", escribieron los médicos.
Jean-Michel Dubernard y Bernard Devauchelle, los cirujanos galos que operaron a Isabelle Dinoire en el hospital universitario de Amiens (en Francia) en noviembre de 2005, relatan esta semana en las páginas de la revista The New England Journal of Medicine cómo transcurrieron los primeros 18 meses después de aquella intervención pionera en el mundo. Desde entonces, otro hombre de nacionalidad china y un segundo ciudadano francés se han sumado a esta lista de trasplantes de cara.
Durante la cirugía, Isabelle recibió la parte inferior de la cara de una donante de órganos de 46 años que había fallecido por muerte cerebral. Un triángulo con nariz, boca y mentón destinado a restituir lo que el ataque de un perro había desfigurado completamente seis meses antes.
Las sesiones de fisioterapia y rehabilitación para ayudarle a recuperar la movilidad de labios y boca completaron su programa de rehabilitación. Atrás quedaban así los problemas para pronunciar los fonemas B, M y P, la escasa movilidad de sus labios, la comida que se escapaba de su boca, la sonrisa asimétrica que dibujaba en las primeras semanas y las dificultades de masticación.
En cuanto al aspecto psicológico de una intervención tan radical los especialistas también destacan la buena adaptación de Isabelle. Antes de pasar por el quirófano fue evaluada por tres psicólogos (uno de los cuales ya la había tratado con anterioridad); que también siguieron su evolución desde las 48 horas posteriores al trasplante.
Tan sólo 12 semanas después de pasar por el quirófano ella "ya era capaz de enfrentarse al mundo y recuperar gradualmente su vida social". Casi un año y medio después, aseguran sus médicos, "Isabelle ya no tiene miedo de caminar por la calle o de conocer gente en una fiesta, y se encuentra muy satisfecha con el resultado estético y funcional del trasplante".
En este sentido, el doctor Pedro Cavadas, autor del primer trasplante bilateral de manos en España, asegura que esta cuestión se ha magnificado: "Una persona que no tiene rostro se adapta muy bien a su nueva situación".
A pesar de ello, en dos ocasiones el organismo de Isabelle reaccionó contra el injerto, a los 18 y 214 días de la operación. Las lesiones fueron consideradas leves o moderadas y el problema se controló adecuadamente con medicación.
De hecho, Isabelle no desarrolló la enfermedad de injerto contra huésped que puede ocurrir después de un trasplante de médula ósea; aunque el primer año sí se observó una reducción en el funcionamiento de sus riñones provocado por el uso de los fármacos inmunosupresores. En este caso un cambio en la medicación permitió mejorar su función renal.
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