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Buenos Aires, 4 de abril de 2004 - 17:46 hs. Última actualización 17:15
Festival de rock Páez le puso actitud a la noche del sábado en San Pedro El rosarino hizo bello un día de abril para más de 8 mil fans con un show rico en variantes. La lista de temas recorrió clásicos y composiciones de Naturaleza sangre. Vicentico protagonizó un verdadero talk show y Árbol impactó a propios y ajenos con una escena demoledora.
(Por Sebastián Feijoo, enviado especial) Rodó la vida y rodaron decenas de remeras bien alto. Fito Páez cerró la segunda jornada del San Pedro Rock 2004 con un show cargado de clásicos que mantuvo saltando y cantando a buena parte de las más de 8 mil almas que lo vieron. Fue la noche de mayores contrastes del festival. Desde Vicentico hasta Almafuerte pasando por El Otro Yo, las bandas convocaron a públicos heterogéneos -para algunos hasta antagónicos- que sin embargo se las arreglaron para disfrutar en armonía.
¿Cómo va por ahí? Esta es mi primera vez en San Pedro y no va a ser la última. Páez había salido al escenario poco antes de la una de la madrugada y decidió pegar primero. Es sólo una cuestión de actitud, Salir al Sol y Volver a mí sonaron como un mazazo preciso que se hizo sentir en la noche. Después sí, entusiasmado con la reacción de la gente, tendía su primer puente de palabras y la respuesta fue inmediata: ¡¡¡Olé, olé olé olé, Fito, Fito!!!.
Para los que guardaban alguna duda sobre la respuesta que Páez obtendría en un festival con públicos tan disímiles, bastó escuchar aquellos tres primeros temas. Las sucesivas paradas en Naturaleza sangre su último álbum- con la delicada Bello abril incluida, y clásicos indestructibles como 11 y 6, Brillante sobre el mic, Ciudad de pobres corazones, A rodar la vida y Mariposa tecknicolor, entre otras, extenderían el idilio.
Deberíamos beatificar a este músico por habernos juntado a todos. ¡Te queremos Charly!, propuso Páez como introducción de una sanguínea versión de Cerca de la Revolución. No fueron sus únicas palabras de afecto. Poco después el propio Joaquín Sabina recibiría un reconocimiento similar en ocasión de Llueve sobre mojado, una certificación de aquella vieja sentencia que asegura que el tiempo cura las peores heridas.
Tras de casi una hora y media de show, Páez se despedía abrazado a su banda de gran nivel, con el bajista Guillermo Vadalá a la cabeza- después de dos bises de ocasión Llueve... y Mariposa tecknicolor-. Visiblemente traspirado y con la camisa abrochada por un sólo botón, se veía feliz y agotado. Su aventura por San Pedro había concluido con la mejor de las respuestas.
La otra apuesta fuerte de la noche fue Vicentico. La percusión de Despierta la Ciudad marcó el ritmo y el ex Fabulosos Cadillacs se zambulló en un show correcto desde lo musical, pero excesivamente cortado. Vaya a saber por qué extraño designio de la naturaleza o los astros, promediando su set, el cantante acometió con una serie de intervenciones habladas de larga duración, erráticas, totalmente aleatorias, que incomodaron a muchos y divirtieron a unos pocos.
Vicentico no lo creyó así. Buenas noches. Sandro, ¿no me prenderías la luz? Cuentenmé, ¿cómo estuvo el día acá en San Pedro? No te escucho, por favor gritá. No estamos en un departamento. ¡A ver esas palmas! Cantemos una que sepamos todos. A ver. Yo tenía una orquesta... silbidos-. No, no se pongan nerviosos. Hagamos un tema re loco, uno re groso, uno de La Ley silbidos otra vez-. ¿Qué pasa? ¿No les gusta? Perdón, soy una persona, no puedo estar en todo. Mejor una de un grupo separado. ¿Soda está bien?....
Y el talk show siguió. Con tono risueño y desganado, como esos chicos en el colegio con déficit de atención, Vicentico se colgaba en delirio tras delirio y sacrificaba paciencia. En un teatro pudo haber sido divertido. Con el cansancio a cuestas de varias horas de música, agotados y con el estómago vacío, para algunos fue un poco irritante. Pero también hubo música. Y ahí fue donde el cantante y su banda sacaron mejor partido. Algo contigo, Culpable y Vamos los mostraron en buena forma y el segmento final con la promesa de Vicentico de no hablar más y Cuidado, Los condenaditos y Carnaval toda la vida junto a La Chilinga- devolvieron el show a su cauce natural.
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