La pista de madera del velódromo cerrado Dunc Gray pareció favorecer las velocidades en la jornada inaugural del ciclismo de Sydney 2000. El alemán Robert Bartko y el británico Jason Queally superaron dos records olímpicos. Una tercera marca fue establecida, pero en una prueba que debutó en los Juegos.
Bartko obtuvo su record olímpico en la persecución individual sobre 4.000 metros con 4.18.972, superando la marca del italiano Andrea Collinelli en los Juegos de Atlanta en 1996 con 4.19.699.
Queally ganó sorpresivamente el kilómetro contra reloj con 1.01.609, que mejora la marca olímpica del francés Florian Rousseau, establecida también en Atlanta, con 1.02.712.
Además, la deportista francesa Felicia Ballanger ganó los 500 metros contra reloj con 34.140 segundos, registro que queda como récord olímpico ya que la prueba se incorporó en esta edición de los Juegos. La corredora francesa de 29 años detenta, además, el récord mundial con 34.010 desde agosto de 1998.