"Contra el europeo no se puede... si un golpe no es muy claro, a ellos se lo marcan, mientras que nosotros, para marcarle a ellos, tenemos que ser muy claros", insistió Castro
Castro no pudo conectar sus manos en las primeras vueltas, incómodo por la altura y largos brazos del alemán y porque le resultó difícil entrar en su defensa.
Una injusticia mucho más manifiesta se notó en la pelea de Hugo Germán Garay ante el kazajo Olzhas Orazaliyev, que debió ser detenida por una supuesta diferencia de quince puntos a favor del europeo. Si bien es cierto que el combate también fue siempre controlado por su rival, Garay acortó en gran forma las diferencias en el último round. Sin embargo las manos y los golpes que el argentino conectó claramente no fueron registrados por la computadora.
De esta manera, la confrontación (como lo indica el reglamento) debió ser frenado cuando el marcador indicaba un 27-12 exagerado en contra de Garay.
Con o sin excusas de por medio, las dos derrotas se suman a la de Guillermo Saputo (67kg), Mariano Carrera (75kg), y Ceferino Labarda (54kg) en una presentación de los argentinos que, a nivel colectivo, defraudó hasta a los más pesimistas.