Si bien el argentino pudo suponer que había ganado, fue inobjetable el triunfo de Sidorenko. Lo único que se puede objetar es la diferencia de golpes conectados que marcó la computadora.
Con la caída de Narváez, quien era candidato para acceder al podio, las esperanzas quedan depositadas en Pérez. El único sobreviviente debe enfrentar al marroquí Tahar Tamsamani por los cuartos de final en la categoría de 57 kilos.
Si Pérez gana, se asegurará al menos una medalla de bronce. Más allá de lo que suceda, el balance del boxeo argentino en Sydney es negativo. De los siete participantes, cinco quedaron eliminados en primera ronda y Narváez en octavos de final.