Comenzó en el Yacht Club de Olivos. Luego pasó al Club San Fernando y desde 1993 representa al Yacht Club Argentino. De su vida privada cuenta que está en 3° año de Veterinaria y que además estudia Inglés. Es fundamental para defenderme de mis rivales en las protestas, explica.
Con las manos lastimadas por la exigencia de las regatas y un cansancio que se percibe a simple vista, Serena desmitifica la placidez con la que se suele identificar la vida sobre los barcos: "Disfruto cuando corro, pero en este tipo de pruebas hay mucha presión, mucho desgaste físico. No es como indica la idea general de que vamos en un barco para tomar sol. Hay momentos en que las piernas tiemblan por el esfuerzo y por el dolor".
Entre sus máximos logros se destaca que fue cinco veces Campeona argentina (´92,´93,95,97 y 99) y que ganó tres veces el Grand Prix Internacional (´92,93 y 94). Además fue Campeona Panamericana en Winnipeg en 1999 y participó en los certámenes más importantes de Europa.
A Sydney llegó con un mes y medio de anticipación al inicio de los Juegos. "Vine con mi psicólogo, Juan José Grande. En competencias largas y exigentes como estas siento que es fundamental contar con alguien que te ayude a ver las cosas claras, que te respalde para tomar aire y distancia, que sepa darse cuenta siempre de lo que necesitás."
Reconoce que sólo se enoja cuando larga mal en una regata, porque es uno de los momentos en los que se frustra. Estuvo tan tranquila en las horas previas a la última competencia que, a pesar de las presiones y ansiedades, aprovechó una salida a navegar con amigos. Luego cenó y se acostó a dormir temprano.
Siempre soñé con todo esto que ahora me está pasando, pero llegué convencida de que era muy difícil. En este escenario de Rushcutters Bay, si largás bien y hacés una buena carrera táctica, te metés entre los mejores, asegura. Y a esta altura, y con una medalla en su poder, quién mejor que ella para decirlo.