Contra los pronósticos previos, los balcanes fueron ampliamente superiores y definieron el partido con autoridad. Se esperaba una lucha intensa y pareja, pero hubo un solo equipo en la cancha.
El vencedor fue un conjunto compacto en todas sus líneas. Aunque se destacaron un poco más Ivan Miljkovic -goleador de la final con 19 tantos-, y los hermanos Vladimir y Nikola Grbic. Los rusos se vieron apabullados por el nivel de su rival y si bien le hicieron fuerza en los dos set iniciales, nunca pudieron poner en duda el resultado.
Este equipo yugoslavo que había sufrido en la rueda inicial -fue derrotado por Rusia e Italia-, se vengó de ambos en la fase final y de manera indiscutible. A los italianos, triple campeones mundiales, los eliminaron con un contundente 3-0 en la semifinal.