Fiesta teen rock con Avril Lavigne Más de seis mil fans la vieron en Obras al aire libre. Avril cantó sus clásicos Sk8er Boi y Complicated y tocó la guitarra, el piano y hasta la batería. Los videos del concierto y también sus palabras antes del show.
Como parte de su enorme gira, con la que hizo pie en Asia, Africa y Europa, ese huracán llamado Avril Lavigne pasó por Buenos Aires. En el primero de los dos conciertos en Obras, al aire libre, dejó algunas postales increíbles.
La primera: la minúscula Avril en el centro del escenario haciéndose ver... gracias a una plataforma que la elevaba más alto que sus músicos.
Otra imagen, ésta del público: la cantidad de niños subidos a los hombros de sus (heroicos) padres/ tíos para poder ver mejor el show.
Más postales del sábado: en el fondo del escenario, una enorme ilustración en la que se veían calaveras y un puño con la leyenda Avril. Y la muchacha punk yendo de un lado al otro con sus borceguíes y arengando con los yeites del estilo Are you ready?
¿La estética del teen pop se mudó al rock? ¿punk en formato mini? ¿los chicos de 8, 10 años ya abrazan el rock? Lejos de todas las preguntas, la canadiense Avril tiene apenas 20 años, escribe las canciones y es un fenómeno de ventas en todo el mundo. Con su primer CD Lavigne vendió 15 millones de copias; con el segundo, 7 millones.
Esa conexión entre Avril y sus fans funcionó de maravillas el sábado: como cortando el frío del atardecer, en apenas poco más de una hora de concierto repasó los hits, les habló en inglés a sus seguidores y dejó que todos corearan sus canciones. Y todos los fans las conocían y las cantaron de principio a fin. Bingo.
Es que el show fue a todo volumen desde el principio: Sk8er Boi, Unwanted y My happy ending. No faltó nada y también estuvo el momento romántico. Y Avril se mudó de la guitarra al piano y luego a la batería.
Y claro, el bis llegó con el hitazo Complicated. Rock hecho y derecho a cargo del pequeño diablito Avril Lavigne y su banda.
La última instantánea del show: sobre la Avenida Libertador, en la puerta del club, algunos padres esperaron estoicos y con mucho frío, el cierre del show. Cerca de las 20.30 se reencontraron con sus (felices) hijos.
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