Varias firmas en Europa y Estados Unidos ofrecen dichos análisis. Las empresas analizan partes del ADN asociadas a determinadas enfermedades.
Por un precio que se sitúa entre los 1.000 y los 2.500 dólares, el cliente puede conocer su propensión a padecer ciertos problemas de salud como el cáncer de mama o próstata, la obesidad, la esclerosis múltiple o la intolerancia láctea.
Tras firmar el contrato, el usuario recibe por correo un equipo para recoger una muestra de su saliva, lo envía de vuelta a la empresa y pocos días después recibe los resultados en un e-mail protegido por contraseña.
La búsqueda del origen genético es el otro pilar de los servicios de estas empresas y algunas, como la canadiense Genebase, están especializadas en este tipo de pruebas.
Otro problema es que algunos usuarios olvidan que no sólo somos genética y, según lo expertos, el conocer nuestra predisposición familiar a padecer o no una determinada enfermedad puede resultar, paradójicamente, en un riesgo para la salud.
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