Boca Juniors aprovechó la superioridad numérica de que dispuso en el segundo tiempo para vencer por 1-0 a San Lorenzo, sacarle siete puntos de ventaja y quedar muy cerca de la conquista del torneo Apertura.
La expulsión de Diego Capria a los dos minutos del segundo tiempo condicionó el desarrollo posterior y cuando también Claudio Morel Rodríguez a los 28 del complemento dejó a su equipo con nueve hombres, ya San Lorenzo quedó sin chances de pelear por su suerte en el partido.
A los 12 minutos del período final, Clemente Rodríguez, la figura de la cancha, colocó una pelota justa para el pique de Iarley, San Lorenzo achicó mal y el brasileño, solo frente a José Ramírez, marcó la diferencia que iba a ser definitiva con un remate bajo y cruzado.
No fue una buena producción de Boca, sumamente impreciso en ataque a punto tal de no poder aumentar la cifra ni siquiera con dos hombres de más. Pero además de verse favorecido por las circunstancias, el líder contó con la indefinición ofensiva de San Lorenzo aún cuando tenía once hombres en la cancha.
El clásico, un adelanto de la última fecha porque Boca jugará el 14 de diciembre la final por la Copa Intercontinental ante el Milan de Italia en Japón, se jugó en la Bombonera ante un gran marco de público. En el primer tiempo, la característica dominante fue el desorden. A los dos les faltó pausa y privaron las imprecisiones.
San Lorenzo salió a presionar en campo rival y por momentos pareció que podía llevarse por delante a Boca sobre la base del gran esfuerzo de sus volantes. A los 45 segundos de juego, un cabezazo de Alberto Acosta se fue por arriba del travesaño luego de un tiro libre de Morel Rodríguez.
La habilidad de Damián Luna se insinuó como factor de desequilibrio en los primeros minutos pero San Lorenzo no encontró poder de definición, por lo que las mayores complicaciones para Roberto Abbondanzieri fueron algunos centros cruzados que en definitiva no significaron riesgos concretos.
A Boca le costó acomodarse al vértigo que proponía su rival. Comenzó perdiendo las pelotas divididas y los rebotes, y sólo pasado el primer cuarto de hora logró equiparar la posesión del balón. Con el correr de los minutos fue el equipo de Carlos Bianchi el que hizo prevalecer su oficio aprovechando el comprensible ahogo en que cayó San Lorenzo como consecuencia de tanto derroche de energías inicial.
En el último cuarto de hora el predominio de Boca se fue acentuando y entonces aparecieron algunas oportunidades claras de gol. A los 33, Ramírez perdió la pelota luego de un centro de Matías Donnet y el envío de Iarley hacia atrás pasó por arriba de Colautti, quien estaba solo.
Dos minutos más tarde, un remate de Donnet se desvió en Morel Rodríguez y fue a las manos de Ramírez. La mejor oportunidad de Boca tuvo lugar a los 41, cuando un cabezazo de Iarley se perdió apenas alto. En el último minuto, Ramírez desvió al córner un remate de Donnet.
Apenas comenzado el segundo tiempo, a Capria se le fue la pierna frente a Iarley cuando la pelota estaba detenida y el severo Daniel Giménez con criterio que seguramente generará polémicas pero que es perfectamente aceptable le mostró el acrílico rojo sin amonestación previa.
A los diez minutos entró Guillermo Barros Schelotto tras dos meses y veinte días de ausencia por Luis Perea para que Boca tuviera tres en punta y San Lorenzo quedara obligado a retener cuatro hombres en el fondo. Así, Boca neutralizó cualquier intento de ataque pleno por parte del visitante.
Después del gol de Iarley, Boca controló la situación, apenas se vio complicado por algunos arrestos individuales del habilidoso Luna y sólo sus reiteradas dificultades para llegar al gol impidieron que el clásico alcanzara cifras más elevadas.
La expulsión de Morel Rodríguez por reaccionar después de una infracción de Iarley dejó todo resuelto y el último cuarto de hora sólo hubo que dejarlo pasar para que llegase el final y el festejo por parte de todo Boca.