Independiente, en la despedida de su entrenador Osvaldo Sosa, derrotó 1-0 en Mataderos a Nueva Chicago, que de hecho despidió a Patricio Hernández, en uno de los adelantos sabatinos de la última fecha del Apertura que se jugaron esta tarde. El defensor de Nueva Chicago Leandro Guido Testa, en contra de su valla en un verdadero "blooper", marcó a los 14 minutos de la etapa inicial el gol de la victoria de Independiente, que desencadenó la derrota de los verdinegros y una ruidosa despedida de su público más un intento posterior de agresión al entrenador por parte de un grupo que atacó los vestuarios.
En realidad, la sumatoria del partido, con un tiempo para cada uno, daba más para justificar un empate, pero el arquero visitante Damián Albil impidió el gol de Chicago en las pocas oportunidades en que los locales estuvieron a tiro.
Chicago tuvo la primera situación, pero Albil se lo tapó a Testa. Pero el local presentó alarmantes errores defensivos, en especial en la etapa inicial. Uno de esos, a los 14 minutos, le costó el gol que a la postre le significó la derrota. Ríos llegó vacío por la derecha y metió el centro rasante al área chica. Testa, en su afán de rechazar, la impulsó hacia atrás. Hernán Franco molestó al arquero (tal vez con infracción) y la pelota siguió su curso hasta cruzar la línea de gol.
A los 41, en jugada para la polémica, el árbitro Gabriel Brazenas invalidó un gol de Chicago anotado por Serrano por mano previa de Sanabria, que elevó su puño en el aire ante la salida del arquero pero quizás rozó la pelota legalmente de cabeza.
En la segunda parte, con el ingreso de Tilger y soltando más sus volantes, Chicago puso en aprietos a Independiente y estuvo cerca del empate en más de una ocasión, tanto que hizo méritos para lograrlo.
Sin embargo, a los 10, en otra jugada discutida, el árbitro invalidó el segundo de Independiente por presunto offside de Rivas pero las imágenes posteriores certificaron que arrancó habilitado.
Martínez fue el más peligroso, pero sus intentos no le alcanzaron a Chicago para nivelar el resultado. Lo tuvo a los 12, con un remate cruzado que pasó delante del arco a centímetros de la línea de gol. A los 34, en la mejor jugada colectiva de los verdinegros, sacó un remate no muy potente que controló Albil y un minuto después el arquero volvió a bloquearle el intento.
En el final, Sosa, paradójicamente después de dos victorias, se fue con una sonrisa cesanteado por la suma de derrotas anteriores, mientras que Hernández, tan silbado como algunos jugadores, también se alejó tal vez para ser suplido por Carlos Ramaciotti, con quien mañana mismo se reunirían los dirigentes.