Desde este jueves existe un nuevo MP3, la primer gran actualización de la tecnología que revolucionó la música digital hasta convertirse en sinónimo de la misma. Su predecesor triunfó gracias a su capacidad y calidad de compresión. El MP3Pro trae una ventaja sustancial: ocupa la mitad de espacio, con una calidad aún mejor.
La empresa Thomson Multimedia, que patentó el MP3 junto al Instituto Fraunhofer, de Alemania, lanzó un reproductor y un encoder de prueba (el soft que se usa para convertir una canción en formato MP3), para que los usuarios puedan experimentar el nuevo formato.
Bajo la nueva tecnología, una canción codificada a 64 kbps es equivalente a una codificada a 128 kbps en MP3 (la tasa de transferencia que requieren los arhivos MP3 para ser codificados y mantener la calidad sonora de un CD). Esto significa que requiere menos ancho de banda, menos tiempo para transferir canciones y permitirá almacenar el doble de música en el mismo espacio. Y sin perder nada de calidad, sino todo lo contrario.
El nuevo formato es compatible con todos los reproductores existentes de archivos MP3. De todos modos, las empresas detrás del MP3 esperan que pronto salgan nuevos programas y dispositivos para la versión Pro.
El MP3 afronta la cada vez más dura competencia de otros formatos como Real Audio, de Real Networks, y Windows Media, de Microsoft, que lograron acuerdos con las discográficas para que usen sus tecnologías en los servicios de música por Internet.
El MP3, en cambio, sigue sin tener un mecanismo que impida la copia indiscrimindada de archivos. En otras palabras: continua permitiendo (y alentando) la piratería de música.