El
28 de diciembre se conmemora la matanza de todos los niños
menores de dos años ordenada por el rey Herodes en su
afán por no verse destronado por el Mesías que acababa
de nacer. Esta fiesta se traduce en muchos lugares con
bromas y travesuras ante las que nadie puede ofenderse.
En España, las inocentadas comenzaron a partir del reinado
de Felipe II, en la antigua urbe romana de Écija. Ese
día se organizaba una romería en el que un grupo de 12
hombres disfrazados de locos se echaban al monte pidiendo
dinero para la Humanidad de las Animas Benditas. El símbolo
de esta fiesta es el de un monigote recortado de papel
que se prende en cualquier espalda sin que la persona
se dé cuenta.