Más que celebrar el carácter religioso del nacimiento
de Jesús, la cena de Nochebuena se convertió en
una ocasión única de reunión familiar. La antigua tradición
exigía el ayuno durante la vigilia de Navidad. Sin embargo,
inmediatamente antes o después de la Misa de Gallo, los
fieles disfrutaban de una pequeña comida, lo que dio lugar
a la tradicional cena de Nochebuena, junto a otros ritos
ancestrales que hacían presagiar abundancia de víveres
para el nuevo año. El origen también hay que rastrearlo
en la época romana, en los grandes ágapes que tenían lugar
durante la festividad de las Saturnales. En algunos lugares,
esta copiosa comida se celebra durante el almuerzo del
día de Navidad. Y, dependiendo de la zona, se realiza
antes, como en El Salvador o Paraguay, o después de la
Misa de Gallo, como es el caso de Panamá. En Perú y Uruguay,
una tradición muy arraigada es que esta cena tenga lugar
en casa de los abuelos.
Manjares Tradicionales
Es prácticamente imposible exponer los platos centrales
y dulces que ocupan la mesa durante la cena de Nochebuena
o comida de Navidad, dado que varían extraordinariamente
por países, regiones y hasta ciudades. En Argentina es
normal que cada comensal aporte algún alimento. Uno de
los alimentos navideños más universales es el pavo, tradicional
en Chile, República Dominicana, Ecuador, Honduras, México
o Perú, además de en Estados Unidos y Gran Bretaña. En
España es tradicional el cordero, el besugo, los mariscos,
turrones, mazapanes y polvorones, sin que, desde finales
del siglo XIX, falte el insustituible cava para acompañarles
y brindar por la felicidad y buena suerte. Una costumbre
peculiar en los países anglosajones es que cada miembro
de la familia formule un deseo mientras bate una vez la
masa del pudding de Navidad.